

En este blog aparecerán reflejados comentarios de mis series de televisión favoritas de mi infancia. Las de los años cincuenta, sesenta y setenta y que yo veía en los años setenta y ochenta. Series que ahora gracias a Internet y a canales de pago, preferentemente, se pueden volver a ver y a oír (sí, con aquellos doblajes tan simpáticos provenientes de América Latina...). Pretende ser simplemente un sentido homenaje, por hacerme amar la televisión y con ello el cine y el teatro.



Título del episodio: LA APUESTA
Año: 1974
Vickie, el niño vikingo, hijo del jefe, hace una apuesta a su padre, retándole a acabar antes que él de llevar de un extremo a otro del campo, un buen puñado de pesadas piedras.
Si gana Vickie, su padre le llevará en el barco, para llegar a ser un buen vikingo. Si no, se quedará Vickie con su madre.El padre acepta, no en vano es mucho más fuerte que el niño, pero Vickie utilizará el cerebro antes que sus músculos.
Primer episodio de esta simpatiquísima e imaginativa serie, que se decía infantil, pero que gustaba a todo tipo de espectadores, no en vano era inteligente y siempre transmitía, además de buen rollo, que siempre hace falta, gratas y positivas enseñanzas.
En este caso, además de ver cómo Vickie, con su astucia, vence a un lobo que se lo quiere zampar, veremos cómo gana a su padre la apuesta, utilizando un enorme tirachinas.Un buen ejemplo del espíritu de la serie conjunta, que estuvo en antena en 1974 y 1975, con más de setenta buenos episodios.


Primer episodio de la tercera temporada de la exitosa y novedosa serie televisiva estadounidense "La dimensión desconocida", de tanto predicamento internacional y que tanto ha inspirado a una buen parte de los realizadores de la mítica década de los setenta.
En esta ocasión la moraleja, la enseñanza, es que a pesar de las diferencias personales entre los seres humanos, siempre hay la posibilidad del acercamiento, de la paz, de la confianza mutua.
Sencilla en cuanto al guión se refiere, y con solo dos intérpretes, Elizabeth Montgomery, pre-"Embrujada" y un joven pero ya experimentado Charles Bronson, con su rostro marmóleo y su dureza física, se consigue que el interés siga hasta el final. No obstante, sabe viéndola hoy en día, casi cincuenta años después de su estreno, bastante sosa, sin mucha fuerza dramática que se diga.
No aburre, pero al final todo queda en previsible y bastante blando.
Y es que los años y las épocas y gustos del televidente han experimentado grandes cambios. Y viendo productos como este se nota mucho.








Un clásico dentro de los cortos de Bugs Bunny, siempre eficaz y divertido, sobre todo en su "romántico" final.
Buen ritmo y gags felices que hacen sonreír de lo lindo.
Un buen ejemplo de la indudable y mortífera comicidad de Bugs Bunny, que incluso ganó un Óscar.