

Primer episodio de la tercera temporada de la exitosa y novedosa serie televisiva estadounidense "La dimensión desconocida", de tanto predicamento internacional y que tanto ha inspirado a una buen parte de los realizadores de la mítica década de los setenta.
En esta ocasión la moraleja, la enseñanza, es que a pesar de las diferencias personales entre los seres humanos, siempre hay la posibilidad del acercamiento, de la paz, de la confianza mutua.
Sencilla en cuanto al guión se refiere, y con solo dos intérpretes, Elizabeth Montgomery, pre-"Embrujada" y un joven pero ya experimentado Charles Bronson, con su rostro marmóleo y su dureza física, se consigue que el interés siga hasta el final. No obstante, sabe viéndola hoy en día, casi cincuenta años después de su estreno, bastante sosa, sin mucha fuerza dramática que se diga.
No aburre, pero al final todo queda en previsible y bastante blando.
Y es que los años y las épocas y gustos del televidente han experimentado grandes cambios. Y viendo productos como este se nota mucho.
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